domingo, 18 de febrero de 2018

Rechino de cuerpos fatuos

Rechino de cuerpos fatuos
rechaza la desdicha ignota
Dios los crea, los cubre y luego se descobijan
en el círculo puro de cuerdas filiales.
La polea es la medida del tiempo
que muere mil veces,
vamos al cataclismo que suma espuma
todos los días junto a la hiedra que la hace
parir hasta alcanforar la inmortalidad.
Pesa en mí una nube triste y es solo
evidente en el ojo derecho y tu
si vas a mi lado es porque amor siempre
te he dado.
Yo digo -sentencia -cuando creer ya no
es ventura sino desventura.
Yo digo –delirio- cuando todo sofoca aun
tus besos en mi boca.
Yo digo –llanto- como una música de
máquina virtual,  lúgubre y fatal.
Y si falla el corazón en su tuerca-alianza,
terca es su desesperanza, muda cual roca
su afección toca.
Estoy meditabunda como la serpiente
sapiente, aunque tú me sigues la corriente,
más nada es tan amargo como mirarme 
fijamente con esa mirada profunda.
Ivette Mndoza

martes, 13 de febrero de 2018

Salvatore Adamo - Mañana en la luna -1969

El dios de la emoción, del arco y toda flecha

El dios de la emoción, del arco y toda flecha, 
le dio al principio a su amada reina 
la ambrosía cicuta que al tomarla bajaba
al averno reino de su mente estrecha. 
Mecía sus caderas cebras como hamaca
cuando se le aparecía Elías de arquero 
y apareció como incriminado hechicero 
e hizo realidad de fuego su visión hurraca
y la eternidad goteaba entre sus piernas flacas;
esto ocurrió después de haberle dado a Elías
una soberana cachetada en su mejilla.
Más aun en el estéril vientre de su ojo rojo guardaba
el tesoro del enojo pero, nadie lo sabía solo
que al cerrar sus piernas el averno más se encendía.
Ivette Mendoza


Nombrado ejercito de diamantes

Nombrado ejercito de diamantes
regresó a la cautela de mi origen,
no hay azar, solo amor mi almirante.
Cuenta Ud. con una buena mística,
cuenta Ud. con un ejército de cosas
que van sonámbulos o brillantes.
El orgullo queda atrás por ir cantando,
por la elegancia de mostrar la frente en alto
repitiendo la oración del santo, santo,
un jinete desleal defendiendo su alcurnia
con palabras impuras, realidad sombría.
Su relato yo la escribía, papel y tinta
con los hilos del tiempo
cuando en aquel momento
desde su balbuceo solo sílabas repetía.
Gira, gira el espejo hasta besarte 
en la frente sin gastar energía en la mente
mil siglos de proeza y atributos,
en la profecía de Eneas era leal el más bruto.
Ivette Mendoza

Entre la lámpara ensoñada

Entre la lámpara ensoñada y tu mirada
un poema de Darío rimando.
Te amo, me amas, nos amamos
y brindemos con esta jícara de tiste:
¡Salud! Hoy
igual como ayer vengo a refrescarme
en los abanicos del tiempo,
en las alas del guardabarranco,
en las hojas mojadas de tus madroños
acurrucada en tu pecho apareándome
como una fiera en acecho.
El hoy es siempre el mañana.
Ivette Mendoza



lunes, 12 de febrero de 2018

Beso a lo Nica

Allá en una pequeña
tierra triangular,
donde yo he de soñar
la última luz de la aurora
junto a tu suspiro de yerba fresca
con la intensidad pintoresca del
Momotombo algodonal:
Un piropo apasionado,
del comal al oído.
Un piropo apasionado,
del comal a la espera.
Un beso con fuerza de pinol
bajo el crepúsculo maizal
porque en nuestro sendero
arterial corre la sangre,
sépalo bien, !pura cepa Nicarao!
Ivette Mendoza

Lunas de lienzos esquivos

Lunas de lienzos esquivos, tus pupilas,
mi cuerpo, su lánguida contorsión
frente a rosas venenosas,
se abren más allá del tacto al
depararme un lecho con cantos

de divas y diosas y en
cuya magia me invita a comer
el beso del llanto.
Dentro de mí,
la dosis de amor peligrosa,
preservada acción milagrosa
que nos induce a la entrega.
Ivette Mendoza

domingo, 11 de febrero de 2018

Aquí en esa victrola de madera

Aquí en esta victrola de madera
hay melodías que redoblan
la intensidad del sonido
con acordada mezcla
de pasión y donosura,
la rememoración de los
viejos tiempos,
dos seres que se juntan,
que vibran, que se acurrucan
como si todo el encanto
principia y finaliza en sus oídos.
Ivette Mendoza

sábado, 10 de febrero de 2018

En el tantrismo

En el tantrismo
la armadura yin yang vibra.
Las ideas escupen
los recovecos que rechinan
en el altar dónde el clímax
indaga, sin escapularios.
Musita la fiebre sus violetas
y entonada sucumbe al éxtasis
mientras la hembra hambrienta
escurre su sangre a través del
escalofrío sensual hasta estremecer
sus pies.
Ivette Mendoza