jueves, 20 de noviembre de 2014

Entre el verano obstinado




Entre el verano obstinado
Y el cielo que aún brilla
El gesto apacible de tu sonrisa.

Se siente y se palpa cautiva
Dulce en mí como brisa sedienta.
En mis labios fuego se enciende.

¿El inicio o vuelta a nacer?
Yo diré que me embriaga.
Es animosa pegajosa a mi piel.

Siempre sabré que no empalaga.



Inspirado de
Entre la tarde que se obstina


Entre la tarde que se obstina
y la noche que se acumula
hay la mirada de una niña.
Deja el cuaderno y la escritura
todo su ser dos ojos fijos.
En la pared la luz se anula.
¿Mira su fin o su principio?
Ella dirá que no ve nada.
Es transparente el infinito.
Nunca sabrá que lo miraba.
Octavio Paz