lunes, 1 de diciembre de 2014

Oferta y demanda

El cerebro automatizado o quizás virtualizado,
Dos más uno ya no es ninguno, aferrase
A la ilusión de llevar el alma rota.
El ego meloso y mimoso en el nido
De los deseos caemos en tentación.
Se nos eriza el cuerpo ante los asombros
Del gusto desequilibrado, llorar o reír.

Se busca la fama-dinero y nos contagia
De sarna en el mero útero del corazón.
Hay un gato encerrado que nos envuelve
A todos frente al oráculo de la ingenuidad.
Un sueño se sirve en una tarjeta de crédito
Y traza la línea del mundo ficción.

¡El mundo está comercializado!
Visión de garras ocultas con lágrimas
Compradas.
La invasión de oferta y demanda como
Lava volcánica derramándose en la infelicidad
De un pozo ciego.
Ivette Mendoza
2014