domingo, 14 de diciembre de 2014

Suave arroyuelo

Con todas sus palabras la noche me abanicaba
Del fuego de la vida y fue necesario abrir los ojos.
Mi alma se ahogaba en el fluido de mi sombra.
Pero esta vez me acercaba a la luz huyendo del pasado
Que calzaba botas de hierro. Me detuve en la casa de
La felicidad, en la puerta me sacudí la nieve
Y colgué el traje de invierno. Las escarchas se
Derritieron por el corredor de la quietud.
El agua era más clara, el agua no era barro.
El agua no era oscura, el agua no era gris.
Sus ojos brillaban, aunque con arrugas
Entusiasmadamente parpadeaban. Se suaviza la dura
Piedra puesta en el camino. No crece la hiedra.
El pasado había perdido su antifaz dentro del
Iluso maremoto.
Germina la clemencia.
Y lo que yo era de mi quedó
 En las costas del mar muerto.
La nueva primavera refresca mi alma y en el
Suave arroyuelo fluyo tranquila.
Ivette Mendoza
2014
Soft brook



With every word, the night fanning me from
The fire of life and I needed to open my eyes.
My soul was drowned in the fluid of my own shadow.
But this time I approached the light escaping from the past
Which wore its iron boots. I stopped at the house of
Happiness, at the door I shed off the snow
And hung up the winter’s jacket. And the rimes
Melted down the corridor of stillness.
The water was clear, the water was not muddy.
The water was not dark, the water was not gray.
His eyes shone, but with wrinkles,
They enthusiastically flickered. It softened the hard
Stone laying on the road. Not even ivy grows.
The past has lost its mask in the
Illusory tsunami.
Clemency germinates.
And what I was it stays
On the shores of the Dead Sea.
The new spring refreshes my soul and on the
Smooth quiet brook I flowed.