lunes, 26 de enero de 2015

La Espina



Se eriza mi piel como carne de gallina,
Quizás me duele el alma
Porque al tocar rosas
Siento espinas
Y entre espinas
Algo dentro del corazón
Alucina.
La espina es una pena o
Un veneno doloroso,
Un ciego sopor
Que se ha olvidado del amor
Y no ofrece ningún consuelo
Hasta llegar a ser una galopante herida
Que supura solo llanto.
Si esa herida que deja la
Espina clavada al corazón
Con su espíritu adolorido.
Ivette Mendoza
2015