jueves, 16 de julio de 2015

La vieja Managua


De vez en cuando recordar
La vieja Managua, sus calles, sus edificios
Calan hasta los tuétanos del alma
Con un murmullo tranquilo y ponderoso
Con ojos inocentes que me persiguen
También parece llevar en su mente
Un gran pensamiento y se comunica con
El mío.

A pesar de que ahora a su alrededor
El bullicio mundano no ha dejado de parar,
Hoy marchita brota como si brotara
En un oasis del desierto,
Fue en aquel trágico 1972  que se
Le apagaron sus resplandores.

Pero aun déjenme decirle que esas
Calles desoladas, ese casco de ilusión
Que dejaron heridas bien profundas
Continúan hablando,
Para muchos la vieja Managua está
Más viva que nunca aunque sea dentro
Del corazón.

Ivette Mendoza
2015