viernes, 24 de julio de 2015

Pintándose los labios

Es la percha, dice
La mujer que encuentra
El equilibrio en la carne
Y los lujuriosos se arrodillan
A besar sus pies.

Empieza a cavilar la emoción
Y la gente puede ver de reojo cada uno
De sus gestos, se chiquea,
Se mira al espejo, se pone
Pintura labial, le tira besos
A los hombres. Es obvio
Que esta poseída por el mal
Y requiere un poco de agua bendita.
El cura dijo que se la darán
El día que se apague el sol
Pues tiene miedo a contagiarse
Y prefiere rezarle de larguito
Pero que antes debe echar la limosna
En esa canastita,
¡Es que no hay cura, no hay cura!
Es un caso clínico.
Ivette Mendoza
2015