miércoles, 12 de agosto de 2015

Rutina


Desayunando poesías, en cada rebanada de pan
Una untada de letras y el humo de café que no
Se deja escapar del corazón.

Me levanto cada mañana buscando un rayito de sol
Para que el traqueteo del trabajo tenga un poquito
De buen sabor.

Mientras tanto
El día se desata con una furia de calor y los rostros
Sudan con desesperación.

Más el calor me abraza y no me suelta pero en el trabajo
De veras me hacen sudar la gota gorda.

Puedo humedecer el tren con mis lágrimas,
Puedo ver cuerpos silentes que al parpadeo
Desaparecen y todo continúa igual, no hay cruce
De miradas pero al menos doy gracias que el día
No amaneció llorando.

Todavía el sueño me abarca por eso  buscaré mis energías
En otra taza de café. Ya devuelta al ejercicio habitual,
Un montón de papeles me esperan que me hacen
Llorar, la soledad con la computadora que me
Desangra escribiendo hasta que llega la hora de
Almuerzo que es mi lúcido descanso.

La tarde se repite en ciclos, a veces fluye más lenta
O demasiado rápida después regreso a mi nido de
Soles y sedas.
Ivette Mendoza
2015