miércoles, 30 de septiembre de 2015

Señora del canasto y carretón

Señora del canasto
De frutas, De tortillas
De pescados, de verduras,
De trabajo y sudor.

Carretones
Que empuja
Con las manos agrietadas
Para llevar el pan diario del vivir.
Veinte córdobas dentro del delantal
Y no da para el arroz ni los frijoles
Por eso ella no para de sufrir.

Señora luchadora
Piel curtida por el sol,
Las calles se endurecen
Y son tu cruz
Pues la lluvia que moja tus pies
En nada mitiga el calor ni tu dolor.
Ivette Mendoza
2015

En el solitario paisaje

En el solitario paisaje que me encuentro
Las piedras y las hojas son de acuarela
Y los pájaros cantan junto a mí
Una alegría que se extiende hasta en
Los ojos de la luna en estado de buena
Esperanza.

Mientras tanto un suave viento
Saca su violín tocando, con sus brazos
De ramas extendidas,
Melodías a la vida
Siendo así el más grande amor consumado de la
Estridente sinfonía del ensueño ensimismado.

 ¿Cuántos soplos divino se agregan a la vida?

Las resonantes letras del follaje
Nos impulsa a existir en
Riachuelos de blancuras
Que al mediodía gota a gota se rebalsan
Y en el valle de helechos, de flores y musgos 
Se vuelven a encontrar.
Ivette Mendoza
2015

Llama, fuego

Chimenea que es amor,
Soy el fuego, y solo fuego,
Soy calor que alienta
Claridad nos llega
Lo que no ven los ojos.

Quietud profética
Detrás del humo,
Da crédito al pensamiento
Pero mucho más al sentimiento.

Llama, fuego
No me canso de contemplarte,
Así revelas tu antojo
Ante la ficción y lo real y
Cuyas chispas poseen el furor del tiempo.

La distancia y el espacio son cenizas,
Hoy el drama del sueño existencial.
Ivette Mendoza
2015