viernes, 15 de enero de 2016

La bestia interna

La bestia interna que todos llevamos
Se contagia de tos y entonces se
Condena a la vida eterna.

No, no hay un niño adentro es el destino
Que se oculta en el filo de un relámpago
Borrando las condecoraciones del alma,
 Negando un beso con los pies tiesos.

Reconócela por el color de su piel, es
Color de todos los colores y tan pequeña
Como la bacteria que rasguña tu garganta
Y lleva centenares de años viviendo en ella.

Bestia masculina, bestia femenina,
 Se mezclan con sangre atragantada
De llovizna menstrual por eso la vida
Se torna bestialmente añorada
 Al sacrificio de lo artificio.

La bestia interna que todos llevamos,
Aunque maree los sentidos
Es solo  una simple bestia.
Ivette Mendoza