domingo, 17 de enero de 2016

Melancolía vesicular

Eres como mi coma diabética
Dulce, empalagoso y mortal.

Sigues siendo melancolía vesicular
Ni amas ni sabes amar, pero al
Fin y al cabo me agarro a tu
Mano auricular.

En la taquicardia azul de tus besos me
Llevas recorriendo el alma, hundida
En su océano biliar.

El tiempo es nuestro, de los ahorcados
Ahora abracémonos entre las telarañas
Que orgullosas nos van tejiendo.

Te has disfrazado de prohibición
¡Condenado! Ahora llevas el corazón
Partido. Hoy me espera una vida
Canina. Lameré tus heridas porque
La penumbra está manca.

Con tu lujuriosa mirada me engañas
Pues con ella desvistes a cualquier mujer y después
Tengo que descolgar calzones y braseares
De la ventana de tus ojos.
Ivette Mendoza