martes, 23 de febrero de 2016

Andenes

Los andenes por donde camino
En sueños, los últimos rincones
Sin fronteras, que son frutas
Que tu alma come y disfruta.

Las cosechos con mis manos
Ya maduras caen al sinfín
¡Ay Dios!, o a lo morfológico de tu placer,
Que con velo andan andarín.

Fragancias ondulantes al despertar,
Ecléctico haz de signos
Con el ojo que siempre ha de soñar,
En el páramo talvez podría.
Valle de estaño


Valle de estañó, callado
Con el aire que lo ampara
Helado y brumoso, aceitoso.

Fricción de la mañana, toda entera
Las noches hielan en mis entrañas,
Más fuerte que tú, más fuerte
Un hombre me engaña
Y tú me los advertías
Al valle ciego yo veía.

Su naturaleza argumentosa lactosa
Lleva la pena a la vertiente de flechas
Aunque su soledad es insatisfecha
Enarbola nubes blancas, leche violeta
Que recubre el mar de aves, jocosas.
En la mágica tierra

Musculoso y varonil
Como el perfume Calvin Klein
Joya de azabache,
Hombre libanés
Asimismo pañuelo de mis lágrimas
Pero incansable cuenta historias.
Cuenta las mil y una noches de Aladino
Conquistando mí corazón
Que yacía como un cactus en el desierto
Solitario y virgen,
Hasta que tú llegaste
Desempolvando su sombra
  Y bruñirlo de arcoíris
Para darle un impulso de alegría
En el mágico reino de Walt Disney.
Ivette Mendoza