lunes, 1 de febrero de 2016

Ayes de ayeres


Mares de ayes de torbellino  y calma,
 al acercamiento del cosmos va mi alma
a contar su historia de línea imperfecta
y muy de cerca, la tristeza que la afecta.

Ayes de ayeres, júbilo, dicha y dolor
la llama de la vida es pureza, no mentira
es dolor de cabeza coronado de resplandor
quizás el grito del amparo y la ira.

Lleno mi corazón de espinas y fulgores,
se cierra la noche marchitando una flor
se derrama el día en algo mejor
con su esencia  que viene en pomos menores.

¡Ayes!, ¿Cuántos ayes contaban mis días?,
Mejor bésame amor, bésame una vez más
porque cargo en mi espalda la melancolía
y quiero que el llanto surque en el nunca jamás.
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Ivette Mendoza