martes, 16 de febrero de 2016

Cristales rotos

Derriban los cristales de la casa
Ruedan como diamantes desperdigados.
Se sujeta la puerta con una correa.
Instalan un cordón de seguridad
Por donde se contempla la bulla
Para poder circular.
La casa tiene patas de pato
Cuernos de reno
Que al agua ha sobrevivido.
Un oleaje de dudas se acerca
Y empiezan a marcar cada cosa
Por su nombre.
No encuentran a nadie
Más que a un perro ladrando,
La esperanza como que va perdida.
Un jardín contando su docilidad
No ha cambiado de actitud
Pero nos impacientamos al tratar
De cruzar al otro lado de la calle.
Ivette Mendoza