domingo, 21 de febrero de 2016

En un lago de madroños

En un lago de madroños
Aguas violáceas, montañas desplegadas,
Navegué sobre una espuma sangrante
Hacia una playa con árboles postizos
Uvas, manzanas, avellanas biseladas.
 
Soy el ajedrez de la arena
Una pieza, la única reina
Bajo la piedra, erizos
Color de mis ojos, cobrizos
Atrapados en circulares pasadizos.

Una cabaña, una cerca dorada
Enraizada a la hierba, nacarada.
A veces se pierde en el páramo tibio
Mi tacto, barca cansada.

Yo fui una vez
Viento que arroja, martirio,
Hoy sonríen a mis sienes,
Bahía de lirios.
Ivette Mendoza