martes, 9 de febrero de 2016

Frutos prohibidos

Frutos prohibidos que al comerlos
amarran los corazones.
Cantan cantata notas almendradas
que de un eructo salen del alma y se
pierden en la zozobra.
Un venado vendado da un salto tan alto
que parece un venado alado.
A punto de nacer
está el amanecer
será un volcán labioso
con cabellos despeinados.
El sublime ojal y botón que
cierran la camisa universal
holgada astralmente.
El obsceno astro que
dormido es ameno
no derrama vulgar veneno.
Voy sostenida a una lágrima
pluvial, mi cuerpo en diluvio,
sobre el Danubio.
La ciencia que ha muerto,
el teorema que lo resucita,
y luego le da un formulazo 
y la crucifica.
Entre millares de sombras
he perdido la mía, una nueva
reencarnación para encontrarla.
Ivette Mendoza