lunes, 8 de febrero de 2016

La noche cabal

La noche cabal tiende sus negros cabellos,
hojas de azafrán sobre su desnuda piel;
mieles en sus rizos donde se escuda fiel
con sus suaves colores, con dulces destellos.

Cuando de su tersura me escapo, ella me extraña,
sus mejillas de esperanzas a veces me alcanzan
y cuando me alcanzan me encuentran descalza
y me vuelve a sus caderas, a su retoñada danza.

La noche cabal tiende sus negros cabellos,
sobre su cabellera, los minutos memorizados,
y dentro de su alma, un paisaje virtualizado
con sus suaves colores, con dulces destellos.

Suele en su recreo alzar un relajante deseo
tan relajante , como una sinfonía de Orfeo
que deja en mis labios un sabor almizcle
y en su hálito humectado, un beso perfumado.
Ivette Mendoza