lunes, 22 de febrero de 2016

Marejada

Con fuego de hoguera apagada
Supura y cae a risotadas
La marejada fusca.
Asombrada garra marina, cauterizada
Olas-carcajadas en costas blancas y negras.
La marejada lacera, dicha desdicha
Amarga y placentera,
Rendición que busca sin pensamiento,
Nutrido pan de la guerra loca.
Juega inyectando el alma, inválida memoria
No es para mí, es para nadie
Marejada cena
Corazón de sed, senos de hambre
No me visita en el sueño, empuño una idea,
Disparo pensamientos.
No bebo de su sangre, menos de sus aguas
La primera marejada
Acuesta la balsa contraria, no retuerce su marcha.
Ivette Mendoza