sábado, 30 de abril de 2016

Un hombre para alegrarme



Un hombre para alegrarme
Con su voz de trigal, surge de la loma,
Cae sin fin a las aguas del rio,
Ríe, llora, bendito seas.
Cada instante eres el grafitis tatuado
En la tierra, pronto a mi auxilio.
Nada para que mi corazón se emocione,
Nada para que mi alma reaccione,
Habla esplendor su lenguaje, sube
Al cielo de tus labios.
¡Ah! Despiertos veremos la rojiza
Infancia del contorno de la luz y su
Recién nacida ternura.
Escúchame:
Tus manos palpan mi vientre y
Encuentran sus frutos y rodamos
Jubilosos dejando las cosas a la
Brisa de la vida.
Un sí, con sabor a durazno, alzan
Tus ojos y me miran, zarpamos
Al mar, al viento, al aire, a la fuente
Del amor, sin malos entendidos,
Solo gestos visibles y palpables.
Ivette Mendoza

Célebre y tétrico



Célebre y tétrico y absurdo y bendito.
La cuerda de tu miedo se desnuca en el témpano
De mi curvatura, triste forma de luchar.
Premonición es materia prima, la consumo como
Luz proyectada.
La cortina de la niebla demanda su sal de conciencia.
En su doblez se retuerce la cólica lluvia, me espantan
Sus gases.
Esta, esta es la más extraña coincidencia, petrificar
Mis flores con el salitre del mar y el cocodrilo que las ataca.
Misa de cien años enrollada en vino senil con sotana
Y sin fortuna, nunca pagué un céntimo.
Dijo que no la mano peluda de la parca, pero se lo llevó
Y cuando dijo que si, lo dejó.
Tu alma embrujada es la rebeldía de mis alas de ave.
Soy huésped del vértigo dentro de su escama mercantil.
Mi blusa de chaquiras aloja un insecto simulado de verdades.
Humillada en el infinitesimal suspiro de tu piel.
Me dejó anonadada Poseidón en pelotas, se rompió la
Espalda al acostarse en mi cama, era tan macho, macho
Que le corté el penacho, se tornó hocicón.
Ivette Mendoza

viernes, 29 de abril de 2016

Toda aliteración



Toda aliteración


Toda aliteración, todo renglón,
La pasada y la presente suerte,
El desbarajuste que todo lo rodea,
El borrón que brama y ladra sin bozal
En el hematoma de un planeta sin oxigenar,
Características de una película espectral
O la cara pesquisidora de una pestaña del sol
Antes que la musaraña con el pico aprenda a contar
El pelaje de sus patas recortadas,
El pasado y sus grietas
La presa y su carnada
El prejuicio que no han podido controlar,
Un sacristán y su sacrificio, salto que da leve
Cinco palmadas al paradigma, parapeto breve
Mi pelo despechado
La muñeca que muerde el pezón,
Todo el día pasé amamantándola
Repetí, repliqué, repercutí, siempre en lo mismo
Fui de lugar en lugar, con el tiempo ligado
Donde amanecía la esperma erial
Estática, flexible, movible, estática
Era el estigma del diente roído
El minuto que hierre dormido
Por donde no se liberaba el hombre,
Detrás de los jardines del pubis,
El vestido puritano recitando un refrán singular.
Ivette Mendoza