sábado, 23 de abril de 2016

Ingrávidos ojos



Ingrávidos ojos


Ingrávidos ojos del musgo, por el oblicuo
Horizonte, con su cola óptica azota
Al viento, negruzco, blancuzco.
Pecera de celuloide, en su agua sutil
Crece una palmera de la nueva era, añil,
Crece y sigue creciendo, crece en Abril.
Bola de bocas, se tocan y se alborotan,
Rebotan y se vuelven aquietar.
Precios escalofriantes suben y bajan
Y se liquidan con pistolas fulminantes.  
La belleza comercial comercializándose
En el corazón de Paris.
El trafico congestionado y acatarrado
Del alma, su contagio lento, viral y mundano.
La alegre penumbra danza en un solo pie
La zumba.
Martillo que martiriza las preguntas
Martilladas y las deja mareadas, martirizadas.
El gato con botas marcha la Marcha Triunfal
Con paso y ritmo hitleriano
Nace de ti, la aurora que peina mi cabellera
Y me hace pensar siempre en ella.
Se desprende de mí una lágrima de cristal,
Cae al suelo, se quiebra, se convierte en
Caramelo.
Desnuda, suda la beldad del corazón
Cuando le dan la razón.
Un virus con alas vuela y se propaga,
Se hace la maldad del mundo antropófaga.
 Ivette Mendoza