lunes, 18 de abril de 2016

La ovulación que desgarra



La ovulación que desgarra


La ovulación que desgarra las pieles sedosas
Del mar.
El puerto entreabierto de la vulva, su brújula
Sobre el humo candente de la tierra.

¡Bésame en la boca!,
Te acerco mi sexo que dormita frágil en los
Montes de Venus.
Me pierdo en su mudo pelaje de su femíneo
Presentimiento.
Vislumbro el púbico resquicio que muerde
El madero nacarado del lecho en sus embestidas
De rocas.
¿Quién te hará mujer cuando el silencio redoble?

Un instante, un instante se atesora en la limpidez
Del útero. Aquí no hay sombras, que troten la sangre,
Que no entienden y olvidan entrar al sueño mujer.
Disfrazarme de nube, quizás, disfrazarme de nube.
Caracoles gimientes emergen del trueno.

Brama tibia la noche, braman los peces en su
Carrera alocada.
La diosa ríe y rompe en llanto, rompe en poses
De sensibilidad y mariposa.
Ivette Mendoza