martes, 12 de abril de 2016

Mundo de constelaciones



Mundo de constelaciones


Mundo de constelaciones tranquilas,
Hay una en mi pecho que se deja
Acariciar.
Garabatear la piel de tu alma me
Hace una diosa que busca la manzana
Prohibida.
Me entrego de lleno a las rimas
De un poema, me rebelo cuando
Tocan mis labios envenenadas.
Espoleando la luna vaquera,
Sumergida en su aguardiente sabor.
He decidido al fin que la mejor
Manera de vivir es la que me
Conduce a las quimeras del sueño
Iluminada por el rayo demencial
Del verso.
Hay lunas que se levantan con sed
De romance, hay soles que se desbordan
A la mitad de un poema.
Un dulce beso vislumbra el fulgor de
Las almas que no han podido cruzar
Más allá del horizonte.
Tu carne diluida en lavanda fragancia
Se hace llover desde un cielo apacible,
Comprensible a mis penas.
Vivir perdida en los amaneceres
Me trae una dicha humectada, labrada
En nueces con un fulgor insano.
Tu mirada me lanza su sed delirante
De fuego, me quema el alma y nuestro
Amor es ciego.
 Ivette Mendoza