domingo, 10 de abril de 2016

Sonidos del silencio



Sonidos del silencio


Recuerdos de la luna en los sonidos del silencio,
Recuerdo canciones de caja de música.  
Cuatro sapientes campanadas en cuyas huellas
Apalabradas, tú, no las has podido engañar,
Porque se repiten en sones armoniosos.
Para vivir mejor, -digo-, todo tiene que ser
Relativo a la luz. Relativo a tus besos y tus
Caricias.
Se multiplican flores de sacuanjoche, se
Multiplican a la velocidad de la luz,
Adornan mi cabellera como musicales luceros.
Reposo entre las dos caras de una tortilla de
Maíz, me robo el corazón de un labrador pinolero
Que labra sueños en la tierra azul y blanco.
Avanzo lento, despacio dentro de follaje de
Tu pecho y encuentro un fruto oloroso que me
Da la fuerza de dormir hasta en una cama de piedra.
Bajo las estrellas, entre algas y la espuma del mar
El mágico sueño inoculando la razón y no
Reconoce la imparcialidad de la sombra, ni la
Duda de las flores que tratan cruzar el brusco
Borde de cielo.
El pasado es una mochila que pesa mucho,
Por eso dejo que el curso natural del destino diseñe
La vida que he imaginado.
Soy un corazón sin fronteras, amo el oxigeno
Libertario, en la patria forestal que habito no hay
Palabras juiciosas, ni chismes, ni comentarios
Porque este corazón sabe que esta carne que
Lo envuelve solo vive una vez.
Ivette Mendoza