martes, 17 de mayo de 2016

Hay mañanas



Hay mañanas como pieles tersas y lozanas
Mi cintura es la orilla del mar
Una rosa se entroniza en tus ojos
En cada hoja una gaviota suspira por las tardes
En cada tarde martilla el pájaro carpintero
En las alas del pájaro carpintero las horas anidan
En las horas un paisaje pintoresco
Las estrellas son de plumas y de polen
Vuelan en el aire, abanican la tierra
La serpiente serpentea entre los arbustos
Inoculando sapiencia con sus colmillos
Dejando en su inoculación a la piedra atolondrada
Porque la serpiente es el saber del mañana.
Montañas, fuentes como leche condensada
Huertos giratorios y rocas fosilizadas
Es el tiempo aliento, necesario y simple
Que se agranda como el crepúsculo de un astro. 
Ivette Mendoza