domingo, 31 de julio de 2016

Abre el tiempo




Abre el tiempo, sus décimas,
muerde renacuajo innavegable,
quien no entiende su humedad
lasciva, no ve su herrumbre saliva.

Abre el tiempo endecasílabos
rimando con los codos, apenas
si toca su raíz de vena abierta.

¡Ábrete como caja de muñecas!
rubia cabellera cabalga en llanura
incierta. Ábrete hendidura del
llano feliz. Fotogénicas son las horas
para añadirse al manco de Lepanto,
y vamos cabalgando.

Este es el tiempo para peregrinar
por caminos errantes que te impulsan
ver la rosa estallada. La suma de mis
anhelos de mi vida amorosa: Son cinco
tres y uno breve y leve octosílabos.

Ivette Mendoza