viernes, 15 de julio de 2016

Almirante




Almirante
¡Crisantemo del submarino!
La mirada hostigada por el sol bravío,
resina y atabales férreos de las pléyades.
La flecha lanzada desde las ramas zodiacales.
El lienzo de las cascadas.
El iceberg de las rodillas sobre la tangente fobia.
Qué influencia en plenitud, mi nombre.
Qué nombre me libera de la sombra.
Qué sombra se despide con sus manos.
Qué rueda el almirante hacia el pantano.
Llevo dudas en mis sienes concordantes.
El timbre gotea a voluntad de nadie.
La voluntad de nadie ora ahora y explosiva.
La hora explosiva que consume a nadie.
Y nadie brota vertical y belicoso.
Con la única línea recta que figura ya perdida.
¡Cuán corta es la pregunta que se alegra en su osadía!
Virgilio que visita el Vaticano por el cuarto punto cardinal.
Ruina que asalta en la alfombra.
Es mi ruin ruina que en la nieve se desliza en tobogán.
Es el tobogán el que me lleva a lo blanco del destino.
Ivette Mendoza