jueves, 7 de julio de 2016

El primer entorno





Paulatinamente, la luna
desciende por la floresta de la ribera
hasta las cabelleras del tiempo
que sacuden las luciérnagas.

Aquí la vastedad del mar
descansa sobre el costado fecundo
del planeta recuerdo.

Un vistazo reconforta el sollozo de los árboles.

El primer entorno
y su voladizo murmuro en la cumbre de la alameda
de acacias bajo el horizonte descubierto. El yugo
de la montaña vertida a ningún lugar su último lugar.
Qué se abran los ojos a mitad del sueño.
La guirnalda que nacía en el pico más alto
donde posaba la luna, será siempre este lugar
para besar tus labios. Como
si la luna cayera dibujando tú
interrogante timidez.


Ivette Mendoza.