viernes, 29 de julio de 2016

Palabras con cara de muerto




Palabras con cara de muerto, páramo sin borde,
el amor aquí no tiene cabida, no es amor ideal,
entre dos mares se ahoga, sin descender.
Ha visto el cañaveral infinito en la cordillera del sueño
y tú lo sabrás más adelante.
El puente que se abre de par en par; de la historia
se alimenta, aunque lo único que yo sé es que a todos
nos da escalofrió cuando abajo pasa un rio sonámbulo.
Guirnalda de espera, sin raíz y sin hojas derrotando
la imposibilidad de un cuello de vidrio que quería tener
solo lagrimas benevolentes.
Dos veces heredo, dos veces memoria, dos veces he
vivido la vida como un pan en castigo, eran yo joven
y mucho más pude haber ofrecido.
Palabras con cara de muerto, yerta mortaja que alza
la voz muy fuerte, mano rodeada de puros aranceles,
en vez de cultivar versos como las flores, claudicas.
Me inclino a majestad y alteza, me doblego ante la
torre que solo tiene una idea fija y se declara profeta.
Ante todo melancolía existe; me receta un grillete para
que no pueda soltar los pies.
Un amor a domicilio me hace falta, pero no visita de médicos,
un amor oriental que desemboca en una cascada del
Mar de la China con una terrible sed de permanencia.


 Ivette Mendoza