viernes, 2 de septiembre de 2016

Burgas que llamean



Burgas que llamean dentro del crepúsculo;
plétoras de soles que enfilan enmudecidos;
la tierra que ronda en nuestra iridiscencia,
y por aquí sobre la semblanza del mundo,
el suave ámbar útil, no lleva duda ninguna,
lo más entendible, el prolongado vaivén,
lo que es, a pesar de la torpeza del rubor,
la nada columbra en ti con su terneza
vertida. Valga sonido del universo, valga la
danza en el trueno, la luna sobre la luna,
el meandro de olivo, el empeño y el poder
extraño de nuestras largas promesas.
 Ivette Mendoza