domingo, 4 de septiembre de 2016

Había una vez



Había una vez la llama.
Una vez nardo sutil, suave carapintada,
Fila-mentado, extraño y sudado,
nariz implantada.
Siempre es un instante de Martini.
Birrete de papel, corcel.
Graduado, después y de antaño,
párvulo enhorabuena.
Antes ceremonia de guata,
guasón guardia de honor.
Y el sonoro aplauso que a la audiencia
mostró su corona de oro,
Ahora, jilguero que canta
con su voz de tenor.
Ivette Mendoza