lunes, 26 de septiembre de 2016

Las delicadas efigies



Las delicadas efigies oteadas, labradas,
milenarias acacias enderezan su tribulación.
El lienzo del crepúsculo cobija sus almas
mientras un grillo desceñido y entonado, canta.
La luz los junta acomodando sus ojos de dolor
sobre la piel de un pensamiento muerto
que no sabe aún que es boceto de la vida.
Y será como una vez, llegarán al destierro,
por donde vemos el misterio mal gastado
que ratifica la negación de la puerta falsa.
Quizás una imprudente liebre entra por allí,
quizás se den cuenta que la vida es corta
pero deshojará el ave las hojas y hará hoguera.
“Mas vale ser que parecer, más valen frutos
que flores que los unos dan sabores y las
otras no más que olores.”
Ivette Mendoza