martes, 27 de septiembre de 2016

Miedos



La ciudad alada para respirar.
La ciudad extendida para ocultar
el sopor irascible de los miedos,
son incluso prosternados
desdoblando en burdos y solitarios
seres.
Siempre cuando mueren nacen
y muchos piensan en su convicción,
cuando es dolor imaginado
tiñen a escarlata como la sangre
cubriendo imágenes obsoletas
y desgastadas, como las olas en su
ritmo renco de vaivén.

Se ve un silencio destornillado sobre el sueño,
un rostro impreso sobre la lava de
las voces mudas y tan fugaz existir donde
el agua filtra la opaca luz junto a su blando
nido, yacer y yacer en el espíritu
ficcional, temeroso habla y resucita.
Ivette Mendoza