domingo, 30 de octubre de 2016

Fehaciente viento de los siglos

Fehaciente viento de los siglos
sentimiento fue tu reposar cuando
solo bebistes orquídeas al soñar
después de perdonarme. La emoción
lunar del cielo estrellado, el vasto
amanecer donde te veré, ángel de
tu boca, furia de tu pensamiento
sentenciado, en mis brazos se
refugia.
Sangre en la herida de tus paraísos,
mientras tanto luz de noche índigo
en mí torturado corazón.
¡Clama Cicerón tu muerte, clama!
Prueba la lava enaltecida, prosa
de la dicha ideal, liliácea valentía
que lo ilumina, entre el engaño y
la vileza.
Sutil hermosura de su romana
vestidura, quieto el cielo, cristalinas
las aguas, blanca su sabiduría.
Ojos que ya no amenazan,  ábrase
la luz, unge el fulgor desfallecido.
Nueve cielos de esplendor, santo el
lucero, muéstrame el camino, Señor.
Ivette Mendoza

viernes, 28 de octubre de 2016

Violetas entorno

Violetas entorno, cabal inunda
palpitación liliácea, resonante. 
Venga lo que viniere, bochorno.
Y cuántas mariposas sin alas, y cuán
amargo un estreno sentimental sobre 
la hermandad desposeída y justicia 
que sin predicar queda arrinconada.
Danzar con la música gentileza, 
junto al equilibro trastornado, 
hombre que en mi soledad
desgarra el último sollozo fructuoso
e inventar inspiración quisiera.
Alarido, fulgor de la risa, sesteo 
a quién llama Morfeo, cuando 
canta el amor, recreo, 
gradualmente retorno,
conveniente compañía. 
Aquí me quedo, canta el gallo
canción de la barca perdida,
hasta dónde habrá de llevarme,
al menos, verte de cerca pareciera,
luce mejor mi vestido con 
ribetes diamantes, plumas de fuego. 
Quizás yo sepa, la ventaja delantera,
el orgullo dudoso, el colmillo del león,
su aura me inunda,
valentía delgada, hipocresía cabalística
el molino del ojo contento hebreo
su sonata triunfal me circunda
cuerpo callado y amaestrado
habla y me da a escoger. 


Ivette Mendoza
 


jueves, 27 de octubre de 2016

Un sonar de trompetas

Un sonar de trompetas dudosas.
Un eco desmemoriado de planetas;
adormecidas piedras de aquellos valles
estremecidos, escarchados por la nieve.
Como subir a tientas,
condicionando al sonido, como quien tienta
universos en expansión,
la correcta medida, dentro del circulo sin
tiempo,
que nos lleva a la cámara de Plutón,
al lugar imaginable. Es ahora amor y fuego
de lienzos violetas, y el aroma
lloroso de helechos misteriosos,
almohadas silvestres para recostarse,
espacio desmedido del frio,
aquí como dos amantes.
Más cerca, cercana penumbra.
El amor tiene ahora el grato recuerdo,
la edad de la pirámide
y la luz universal del mundo al abrirse.
Ivette Mendoza


jueves, 20 de octubre de 2016

Rostros amargos



Rostros amargos en rodillas viscosas
Espadas picarescas dolientes
Corazones en estatuas de sal
Adioses reprimidos y estrafalarios
Lujuria del cielo
Labios dorados
Eclipses de palabras abrazadas
Soles con nombres y apellidos
Espionaje de la uña secreta
Suspiro mimoso del insecto
Antena encerada y banal
Reloj de la cumbre uniforme
Agujas de la isla encantada
Por las tardes
Bocas que se alaban en ramilletes
Pulsación del garrobo en verano
La noche cruza por el bien de la sombra
Capitanes en el mar del silencio
Zarandean en la era del pirata
Enigma del hueso virginal
Ramillete de sombras
Insecto dorado
Labios del verano
Amor austral
Submarino pensativo
Esclavo del viento
Espada picaresca
Rodillas viscosas
Alma de hierba
Tiznada de ilusión.
Ivette Mendoza 

jueves, 13 de octubre de 2016

Oasis de estrellas índigo




Oasis de estrellas índigo
edición de encanto
comienzo de la ternura
bajo la llama infalible.
Alfa irreversible
buscando el instinto
cuánta penumbra llevaría
en la nada que permanece.
Descomposición de mares
luz que nace en retorno
tiéntame en la tempestad
del rayo ilusorio.
Oasis de estrellas índigo
dicha estelar de la carne
alúmbranos como enamorados
bajos los cielos de Dante.
Si acaso fuera de cristal
cuanto amor reflejaría
en una obra de Picasso
o nos dan el jaque mate.
Nuestro encuentro
inspira la gloria
en el velo danzante
alabando su muerte.
Astro de silencio abocado
Bajo tu fuerza
hazme girar
hacia el centro del universo.

Ivette Mendoza