domingo, 30 de octubre de 2016

Fehaciente viento de los siglos

Fehaciente viento de los siglos
sentimiento fue tu reposar cuando
solo bebistes orquídeas al soñar
después de perdonarme. La emoción
lunar del cielo estrellado, el vasto
amanecer donde te veré, ángel de
tu boca, furia de tu pensamiento
sentenciado, en mis brazos se
refugia.
Sangre en la herida de tus paraísos,
mientras tanto luz de noche índigo
en mí torturado corazón.
¡Clama Cicerón tu muerte, clama!
Prueba la lava enaltecida, prosa
de la dicha ideal, liliácea valentía
que lo ilumina, entre el engaño y
la vileza.
Sutil hermosura de su romana
vestidura, quieto el cielo, cristalinas
las aguas, blanca su sabiduría.
Ojos que ya no amenazan,  ábrase
la luz, unge el fulgor desfallecido.
Nueve cielos de esplendor, santo el
lucero, muéstrame el camino, Señor.
Ivette Mendoza