viernes, 30 de diciembre de 2016

Era una noche gris y de florescencias

Era una noche gris y de florescencias,
corazonada de dolor y golondrinas.
Los rastros del ayer socavan las sienes.
Un temblor en el alma. Un canto azul.
El labio sincero es el amor.
Profundo regocijo. Lamento insaciable.
Recuerda la luna. Olvida la tempestad
hasta vislumbrar la estremecida aurora.
Ivette Mendoza

jueves, 29 de diciembre de 2016

Horas ocultas

Horas ocultas,
caras de ensueños
desojadas penumbras
en huellas de barro,
esperanza indómita
esculpe
tu cuerpo,
el corazón labrando
los días más tristes,
se adelanta
la noche
y en el Olimpo
almas de azahares
arden
como estrellas de plata.
Ivette Mendoza

martes, 27 de diciembre de 2016

Borde de rayos solares

Borde de rayos solares
melocotón tierno que a la luna
llamas llamarada
y solitario callas en el frio,
por las noches busco tus suspiros
más al punto fijo
sabor que anida la congoja,
cántaro de toda esencia.

Fruta imparcial de la sombra,
tornasol gris brotando en los mares,
tranquilo barro límpido
día tras día desafuero del níquel,
toda nomenclatura incontaminada,
antes y después de haberme liberado
como un roble sin fortaleza
o como una marioneta despernada
que no sabe cómo guarnecerse.
Ivette Mendoza

domingo, 25 de diciembre de 2016

Del recato de la brisa

Del recato de la brisa sobre el bálsamo
al imperativo consuelo del canto
Del perfil múltiple de las consonantes
a la longitud unitaria de los sonetos
De la embarazosa leyenda del martillo
a la estampilla del ocaso por existir
De la cercanía del contacto al surco
De la mordedura del ojo crítico
a la descreída idea pasada del agua
De la avería de la palabra reflexiva
a los misterios silenciados en el paredón
Del brazo que dice moverlo todo
De las cautivas alianzas de toda substancia
un rayo de sol como en las penumbras,
desafía toda visión que intenta quizás
alguna vez arrebatarle al poeta la credibilidad
de su original sentido.
Ivette Mendoza

jueves, 22 de diciembre de 2016

Habilidad del centelleo

Habilidad del centelleo
la oquedad murmura
y sangrienta prepara su creación
como follaje en el infinito.
En su fusionar respira
al taquigrafiar parábola
y fluye tridimensional lo invisible.
Contorno que mantiene progresiones
y constantes afloran.
Mata Poseidón al dragón
y en su garganta fuego
de virtual agresión
en fidelidad de luna,
rigurosa y sutil,
que titánica genial emprende
púrpura ardorosa,
soflama de la natura.
Fantasma del maleficio
asciende a la música del tenor
y en vibraciones se difunde
y centellean ritmos que palpitan
sobre el aclamado rubor de su sombra.
Don del pájaro inexistente
por su diametral esplendorosa
es arte y nobleza
hechizo de acero desmedido.
¡Oh amor en que lio me has metido!
Ha de ser y no ser la cripta que se expande.
El amor siempre fue puntual.
El amor no se agota ahora.
Ivette Mendoza

lunes, 19 de diciembre de 2016

Pedazos de cielo

Pedazos de cielo
y una multiplicación de estrellas doncellas.
El fuego memorial que abraza la brisa
labios rumorando en la desolación.
Pajarillos logarítmicamente sencillos
Atraer, atraer, atraer, inventar
flancos de profundidades invisibles
cartografía del corazón colosal
Dictar la muerte
resbalar sobre el minute borrascoso,
fricción  del péndulo sereno
juntando cien palabras en una.
Me fui, ¡ah que ruido tan helado!
No es barro ni ceniza el sigilo de la carne.
La caricia exacta de su ecuación lineal
y el dolor pinchando por todas partes.
Ivette Mendoza

domingo, 18 de diciembre de 2016

Candiles

Candiles del entonces,
bruma melodiosa
lo rojo en el tiempo
se intuye
desangra el cristal
y en el filo de nadie párpados
que aseguran entender los soles
tanto como  el crepuscular
centro de la nada
que ata primer y último fulgor.
Gloria, aroma del temblor.
Ivette Mendoza


jueves, 15 de diciembre de 2016

El mensaje del silencio

El mensaje del silencio
su reposo de vivir en letras
la media luna arrebata los lirios del rostro descollado
su luchadora espada
y el capullo de lo infinito asomándose a la penumbra
quizás era armoniosa la realidad que acompaña ahora
ante el espíritu libre, la imagen del verbo
que va con el drama del divino origen
espina de una rosa o espina de la nada
como una guerrera se erige junto al fuego.

 Ivette Mendoza

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Como siempre

Como siempre
 presagiando trinos
por donde el amor se purifica,
sobre los cristales luminosos
se reflejan los lienzos
de mi alma.
El brillo en tu mirada
recordando la rebelión
que seca el llanto,
se propaga el silencio,
trata de influenciar clemencia
con el vibrante pistilo
de los senderos milenarios.
Algunas veces
una mácula lunar retrocede,
brillan las estrellas
acompasadas
a inmovilizar el laberinto,
a retocar
las tiernas dalias que añoran mis manos
acuñándolas de ideas.
Ivette Mendoza

lunes, 12 de diciembre de 2016

Cielos valientes

Cielos valientes,
estrellas viscosas,
amor estelar que me hostiga.
Soles tersos me iluminan,
soles negros que me encubren,
¿Habrá una luna de sangre y sal?
¿Vienes tú de la tierra oscura?
Del rio encantado, siénteme
y recuérdame con erotismo
porque luego es lo absurdo,
el sueño que se propaga,
en el rostro indolente.
Ivette Mendoza

viernes, 9 de diciembre de 2016

El tiempo de insomnios se esparce

El tiempo de insomnios se esparce
tus labios, la caricia y el beso,
mientras la era de Pericles
concede como trofeo cinco monedas de plata,
en la caja de Pandora el glamoroso misterio.
Es el encuentro versátil de mil poesías fascinantes siniestras
con las que combato para desterrar al villano
con el ímpetu de un bucle de oro
y con la bendición de un ángel sensual.
He aspirado hacer que palpiten,
o al menos que reciten el poema más grandioso,
aunque dentro de mi resuenen las rimas
letras humanas son condescendientes a la vida.
El amanecer enternece sobre todas las cosas
y la buena suerte empuja la muerte
a explorar otros universos de suavidades distintas
lejanos de ambientes deprimentes,
conscientes de sí mismo,
con un orden tan claro que se mira, se escucha
a través de los dedos.
Ivette Mendoza

martes, 6 de diciembre de 2016

Por tiempo fui

Por tiempo fui una linterna apagada,
la estrella calamitosa, la pendiente ansiosa
donde las lágrimas deslizaban de repente
al formar ríos más allá de los naranjales,
la hierba aromando el jardín de la casa,
las mecedoras en su vaivén esperando
o quizás mi rostro melancólico atisbando
los recuerdos que al contemplar la lluvia
abría de nuevo las heridas.
Tu presencia estaba en cualquier parte,
como el aire.
Y mis pensamientos volaban veloces de
repente, con un aullido de parto,
una mácula de sangre en el corazón,
y el cristal hecho trizas de esperanzas.
Entonces al final me di cuenta que para
no olvidarte, mi ojos debían de cerrarse
dentro de un paisaje muerto.
Ivette Mendoza

domingo, 4 de diciembre de 2016

Océanos bajo estrellas y planetas

Océanos bajo estrellas y planetas.
Eternidad claroscuro de los cielos,
de las benditas ánimas pasadizos
enclaustrados del objeto y el yelmo,
tumba de la lira libre entre maniobras
del mañana y del ayer, sin santiamén,
con tormentas de lágrimas y cansancio
y con cuernos de transparencia, oleajes.
Lluvia castiza atrapa amorío drástico,
tranquilidad del amanecer anegado,
enaguas de la mocedad astral
que cubriendo el orbe con parsimonia,
lastimó al trovador de brisa, arena y poesía
imponente y claroscuro, como los cielos.
Ivette Mendoza