sábado, 11 de marzo de 2017

El preclaro efluvio

El preclaro efluvio del ámbar salvaje,
cual rumbo alguno entre dicho,
más lejos donde tirita la niebla
apesarada, alucinada, equidistante
aparece la bien llamada tumba,
rechina, se tienta, se volatiza
la intensa sed de justicia.
La magra culpabilidad arrebata
el tic tac de los relojes.
El tiempo corrugado sutil,
como coctel de entendimientos.
En tu corazón no existen soles,
navegan las marmotas.
Ivette Mendoza