martes, 16 de mayo de 2017

Consabido quizás para el oído



Consabido quizás para el oído
ojos de la ronda ciega, reino dormido.
Destino del cántaro de agua,
vestigio de tu encanto, Managua.
Cenzontle hojarasca madroño,  
zarzales virginales en ti, retoños.
Desde las cumbres y los valles
desde la altura azul y blanca
allí me reconozco total y en detalle.
No vuelvas a ver hacia atrás
todo cae como piedra derrumbada
no vuelvas a ver hacia atrás
simulo una sonrisa aquí sentada.
Ven vamos te invito al carnaval
juega la ruleta, juégala leal
caricias besos amor gozo infernal.
Mañana gritos de ultratumba
mañana tu bailarás la zumba
mañana yo aquí desfalleceré
mañana aquí sentada moriré
y pondrás una flor en mi tumba
mañana yo me iré.
Ivette Mendoza