jueves, 18 de mayo de 2017

Galopa el sol funesto




Galopa el sol funesto entre vientos de seda
que gran entusiasmo cuando alguien lo toca,
no hay miedo porque son las manos de Leda,
con una ciega invocación que amor provoca
Leda le da iluminación y elocuencia a las rocas,
despiertan llorando como ángeles bruñidos;
o como pájaros cantores que yacían dormidos,
Leda regresa por donde el Danubio desemboca.
Ivette Mendoza