martes, 23 de mayo de 2017

Para resistir mis labios



Para resistir mis labios aceitunados
por la cotidiana mordaza de la agonía,
por el relucir de tus ojos olvidados,
para prolongar tus noches y las mías.
En el raudal de lágrimas no hay oído,
el intrincado y amoroso túnel de las venas
con manos rugosas ignora el gemido,
pero en el lecho deja su aroma de colmena.
! Qué frágil de amor será esta señal!
Yo busco el camino que conduce al paraíso,
lo que nunca supe, se sabe hasta el final.
Contra el alma acechaba la incertidumbre,
nuestras ideas eran de una ciencia astral
aunque se vive la vida como de costumbre.
Ivette Mendoza