sábado, 10 de junio de 2017

Como vestuarios de lluvia



Como vestuarios de lluvia con el grávido pararrayo
mezclas en sus leyes de átomos desollados
recíprocos de fríos y de agotamientos soberanos.
Han recogido su sangre nada más.
Cada uno entre ninguno, todos fulminados.
De tardes inalámbricas en fortuito recinto
recobran fuerzas doblemente orbitando.
No giran de noche, no giran de noche así no más.
Se regulan de catástrofes y no se entienden
se gritan en un basta ya, se gritan basta ya
unidos se pierden en un adiós, escapan.
Ojos y piel del venado donde todo se escribió
pienso en el dolor y en la consistencia de temer:
“Un hombre con una idea nueva es un loco hasta
que la idea triunfa”
Ivette Mendoza