miércoles, 9 de agosto de 2017

Parsimoniosa luz del día



Parsimoniosa luz del día. Admirativa
rizoma melodía. El papel sobre el papel
recostada en él; gozosa herida
flor marchita. El tiempo
escapa fugitivo. Un año solar
que entre piedra y sombra vuelve.
Eterna pirámide del verdugo,
¡Pórtate bien hijo del Esfinge fingido!
Ver tu niño interno Jugar y oírlo reír.
Dibujo mi congoja su rara silueta,
la coloreo con sus castillos en el aire.
Alma suficientemente suficiente.
Puedo leerte con los ojos cerrados.
Siento el mundo a mis pies con su
aire morriñoso. Vuelvo
y vuelvo al mismo círculo vicioso
de estrellas y entre ellas mi soledad.
Ivette Mendoza