lunes, 25 de septiembre de 2017

La frambuesa, la lavanda

La frambuesa, la lavanda, el cardenillo y la miel
a veces el perfume de las almas en los cirios
como un vapor de brisa un tanto vengativa, o
hilos de aromas que encapsulan el cáliz generoso,
la piel y el rugido de una pantera en celo.
Pero casi siempre es frambuesa, el recelo.

Un rumor sobre los labios. En el tótem,
un ritual de espíritus y colmenas, quizás
el gusto del limón con sal encima de la herida,
sus gritos reflejan las canciones de las sirenas.
Y el amor que siempre sabe a lavanda de verano,
a desolación encima de borrascas.
Ivette Mendoza