viernes, 9 de febrero de 2018

Una hora en relieve

Una hora en relieve, una ola rodaba
del relámpago, a la realidad de nieve.
A punta de fuego, frente a un avatar
hay un mundo caduco que a tu memoria selectiva,
su huella sonora se sabe ensartar.

Blanco es mi color, blanco es mi dolor
entre mi autorretrato y el litoral de la luna es buena
mi suerte con aridez de sierpe y cuernos de marfil.
Verde, verde de ojos, verde el paisaje donde alcanza
tu mirada con sus dos pupilas de luz.

Tamboreo que me viene tras la alborada,
Tamboreo que va tras el crepúsculo,
sueño que hurga en el trastocado invierno,
blanco es mi color, blanco es mi dolor, blanco eterno
blancos los lirios que eligen mi disfraz de mujer.

Derroche de hormonas salpicando
mi sabor humano.
Ivette Mendoza