martes, 6 de febrero de 2018

Y sin entretener nada

Y sin entretener nada
excepto la suavidad eterna de los labios.
Suavidad cuando en silencio, revela el vuelo misterioso,
asciende a un nuevo mundo, intuye memorias.
Es lo dicho o contradicho.
La palabra desciende al carmesí de los labios,
idea rumorosa.
Estremecido llanto entretenido.
También la suavidad, acaso es exploración
que va y viene, que se revela con las bocas,
se ocultan a través del velo,
sube vibrando, al beso; a la mirada
se pintan, se imaginan, se salivan
se juntan con las puntas de las lenguas.
Se juntan con las puntas de los dedos.
Gárgaras gárgolas en consonantes.
Una boca contra otra
Gárgaras gárgolas en vocales
Una mirada contra otra
con extática singladura
rumbo al misterio.
Ivette Mendoza