domingo, 4 de marzo de 2018

Pedazos de hachas hechas de aches

Pedazos de hachas hechas de aches alabándose,
traspasadas por el coladero;
clarinete y carne del carabinero,
mansas y reencarnadas en febrero.
Atravesar el escupidero del cerebelo
será todo lo doblado y embustero
que distingue a mirar por el espejuelo
para inhabilitar la oscuridad.
Licenciatura desconectada a la afinidad
y cretina en el ojo de la mente
la flojera de la cuerda menta y tú, temen
duodécimo conteo ante los ojos de radar de Dante
caballo del tálamo descabellado
qué rompecabezas te rompe la cabeza
qué repercutir de repente causa rencor
subiendo al puente de lo refrigerado
con certeza la psique lo derrite sin pudor
no anda Macedonio cortando macachines
el liberalismo ahorcado con sus mismos calcetines
fuego para liberar lo liberado durante el calor
para deshacerme de ti y llegar a la mitad de la liberación
para pasatiempo sin odio en la odisea
yo tengo enfermo el corazón
yo tengo enferma la razón
yo perdí la cabeza por Filemón
un pedacito de hombre que le arrebate a Atenea
campana campanita campanea victoriosa
ira irlandés de la cierva vanidosa
si cambiáramos una escandinava por esta mocosa
diversidad del hilo dental de una valiente escaneada
elástico, elástico elije al electrodo en un empate
más mi locura me hace comer solo cacahuates.
Ivette Mendoza