lunes, 30 de abril de 2018

La mañana es decidida y carece de límites

La mañana es decidida y carece de límites.
La penumbra en son como la espuma,
insta el carmesí en las olas frágiles
palpitantes de albor;
mañana que no es más que un mañana.
También el azahar perfuma las campanas
también la mañana permanece con deseos
hasta excavar el tesoro eterno, de Orfeo
y el ruiseñor, que en la noche y al final canta,
canta la melodía que al mundo ilumina y encanta.
Un nexo con el puente de la alegría.
Un paso en la dispersión de los abismos,
una sinceridad en las praderas;
contemplando nomas que las mañanas
mientras oyes el suspiro de las almas
mientras radiosas despliegan sus luces
filigranas.
La mañana, la mañana deslumbrante,
al nacer un jardín en sus caderas
alza el despertar en la conciencia
nadie acecha, nadie retrocede
al filo de la mañana.
Ivette Mendoza