jueves, 12 de abril de 2018

Salgo del capullo y mis brazos son mis alas

Salgo del capullo y mis brazos son mis alas,
ante el viento alborotado que silba en una caracola
del tiempo.
Huyo de ese túnel alimentado por la ira como
una mariposa penitente detrás de la luz amarillenta,
salto cuántico de toda partícula en su brevedad
de participio.
El salitre de los mares se desmorona en el suave
oráculo de la razón desconocida más en la maduración
de cuerpos,  
mi voz solo es un sueño que divaga por los cielos
contemplando su breve aventura.
Andar por la misma vida, recorrer lo ya recorrido,
después que el amor ya no es la copa del placer,
sino las almas que dentro de ellas mismas,
y dentro de sus propias libaciones se han apiadado.
Ivette Mendoza