lunes, 21 de mayo de 2018

A cuesta el árbol

A cuesta el árbol del olvido
vivimos en la sombra que nos daba
en el cielo el pájaro volaba
en el mar el anochecer acontecía
con una luna de amor sonora en lo brillante
que se extendía hasta la luz vespertina
para saber de mi lo que no tuve
en el fuego que devoraba constante
tu quejido inaudible de rutina.
Se vive y recordando me da vida
se muere muriendo en la cruz
incuestionable y bien sufrida.
Camino por el dolor más inmutable,
a cuesta la rama del olvido
lo bello es extensión de lo infinito,
lo ignorado no me hace mal interpretada.
Mi voz prevalece en la tormenta,
cuando toda su razón viaja a lo desconocido
nada en la nada se toma en cuenta,
nada en la marea abismada,
porque algo queda en lo ya vivido. 
Ivette Mendoza